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25
Jun
08

ensalada de pensamientos

Esta ensalada es complicadilla. Y no, no hay que pensar mucho para hacerla. Sólo saber trocear adecuadamente los ingrecientes. ¡Vamos allá!

Para hacer esta ensalada bastante variada, vamos a necesitar un cuarto de lechuga iceberg, medio cuarto de lechuga lollo, medio cuarto de lechuga hoja de roble, una cebolla roja, tres fresones, un poco más de media manzana, un tomate, unos 50 gramos de queso (a convenir) y otros 50 gramos de jamón serrano, aceitunas negras al gusto, unos 8 pensamientos, un limón, aceite de oliva y sal.

La preparación es más sencilla imposible. Lo difícil es reunir todos los ingredientes, sin que tengamos que decir: “Mierda! Se me ha olvidado la sal, voy a pedírsela a la vecina”. Una vez lo tengamos todo, se lavan los ingredientes y se cortan las lechugas muy finitas. Se corta la cebolla en aros, y la manzana a taquitos. La manzana la rociáis con el zumo del limón, para que no se oxide. Se mezcla todo con las aceitunas negras (partidas a la mitad, o a cuatro trozos, o enteras, como queráis).

A continuación se corta el jamón serrano en tiras no muy largas, y el queso en taquitos pequeños, o rallado grueso. Para terminar, se aliña con aceite de oliva virgen extra, un poco de sal al gusto y se decora con los pensamientos y los fresones cortados a cuartos.

Si no encontráis pensamientos, pues podéis probar con cualquier otro tipo de flor comestible.

Con esta ensalada, seguro que conquistáis más de un exigente paladar.

Espero que os haya gustado, y como siempre… Bon apetit!

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24
Jun
08

ensalada de pimientos

Bueno, bueno, ya estoy de vuelta, con nuevas y sabrosas recetas. Esta vez vuelvo con algo bueno para el verano: ensalada.

La ensalada de pimientos, es una ensalada buenísima, que entra de maravilla, y para acompañar una barbacoa o cualquier comida que hagamos al aire fresco, va de maravilla.

Lo que vamos a necesitar son pimientos de todos los colores. (Verdes, rojos y amarillos). Si lo hacéis con un sólo tipo de pimientos, tendréis un colorido poco atractivo, pero estará igual de buena. También necesitaremos cebolla, ajo, aceite y sal.

La preparación es sencilla. Se meten los pimientos deseados en el horno, y se hornean a 180 o 200 grados unos 20 minutos. Se ponen en un bol tapado con film transparente hasta que estén tibios, y se les retira la piel.

A continuación, se cortan en tiras y se dejan enfriar del todo en la nevera. Cortamos la cebolla y el ajo (un ajo por cada cebolla). La cebolla en tiras y el ajo en cuadraditos pequeños (lo podemos pasar por un pica ajos). Sólo deberemos añadir la cebolla y el ajo a los pimientos MUY POCO ANTES de servir la ensalada en la mesa. De lo contrario, la cebolla cogerá el gusto del pimiento, y tendrá una textura rara.

Ale, ahora sólo queda echar un poco de sal y de aceite (poquito aceite, ya que los pimientos ya tienen su jugo) y a consumir. Hay quien prefiere echarle una gotita de vinagre, a mi personalmente, no me gusta el vinagre en esta ensalada, así que si preferís, le echáis el zumo de medio limón, que le dará el toque perfecto a la ensalada.

Espero que os refresque y que os guste. Bon apetit!

21
Abr
08

tarta de queso con arándanos

Jeje… Tarta… Fácil, rápida y deliciosa receta de tarta de queso. La podemos hacer sii (abreviación de si, y sólo si) tenemos a mano una montadora de nata.

Empecemos. Para esta receta, lo que necesitamos son galletas chiquilin, mantequilla, un litro de nata montada, 400 gramos de queso philadelphia, 250 gramos de azúcar, 9 hojas de gelatina y mermelada de arándanos (o incluso fresas naturales, si no os gusta la mermelada).

Vertemos un poquito de nata en un plato, y le ponemos las 9 hojas de gelatina. Lo metemos en el microondas, y cuando esté templado se mezcla todo bien mezclado con un tenedor. Tenemos que dejar que esta mezcla se enfríe del todo, pero NUNCA debe meterse en el frigorífico, ya que se endurecería y la cagaríamos (así, literalmente).

Por otra parte y mientras se enfría la gelatina, echamos en un cubo (limpio, por supuesto) el litro de nata y le damos candela a la montadora. Importante: mejor montará cuanto más fría esté la nata.

Una vez la nata esté montada, se añade el queso y el azúcar, y se sigue moviendo, para que se mezcle todo bien mezclado.

Para la base de la tarta, lo que haremos será rallar galletas chiquilin. Más o menos un paquete y medio de los que vienen dentro de las cajas (si mal no recuerdo, cada paquete trae 16 galletas, así que rallamos 24 galletas, por decir algo). Una vez ralladas, las ponemos en un bol y añadimos la mantequilla previamente disuelta en una sartén. Vamos amasando y haciendo una pasta. Si la pasta está muy seca, se añade más mantequilla fundida. Si os habéis pasado de mantequilla, se rallan encima más galletas.

Una vez llegados a este punto, todo es coser y cantar. Se cubre el fondo de un ‘algo’ (molde para tartas sería lo ideal, pero allá cada uno con sus métodos) con la masa de galleta (medio dedo de alto es suficiente), posteriormente se echa la mezcla de nata-queso-azúcar-gelatina encima de la galleta, y para terminar, se echa encima de todo la mermelada, o simplemente se cubre con rodajas de fresa. Se mete en la nevera varias horas, para que la gelatina haga su trabajo, al igual que la mantequilla.

Y una vez llegados a este punto de aquí, lo que se hace es simplemente comerse la tarta tan ancho después de una buena comida.

Bon apetit!

15
Abr
08

steak tartare

Se cree que el origen de este plato se remonta a la época de los Tártaros. Éstos llevaban la carne y especias varias bajo las sillas de montar, y al final del día tenían la carne muy picada y mezclada con todas las especias que llevaban bajo la silla.

La verdad es que es todo un manjar. Nunca oséis a pedir este plato en un restaurante, a no ser que venga con el precio puesto. Si no viene reflejado en la carta y lo pedimos, tranquilamente te cobrarán 30-35 € por él. Así que ojo, si no está en la carta, no lo pidáis, y si está en la carta, mirad primero el precio.

Para preparar este manjar, lo que necesitamos es una pieza de solomillo de ternera (unos 200 gramos por persona), 1 huevo crudo, 1/2 cebolla, 2 yemas de huevo duro, 3 pepinillos en vinagre, alcaparras al gusto, mostaza a la antigua, tabasco, salsa perrins, sal y pimienta negra recién molida.

La preparación es fácil. Para evitarnos trabajar mucho, le pedimos al carnicero que nos pase el solomillo por la picadora, así eso que nos ahorramos. Picamos todos los ingredientes bien finitos.

En un bol, mezclamos la yema del huevo crudo, mostaza, tabasco, salsa perrins, sal y pimienta negra recién molida al gusto. Una vez bien mezclado todo esto, se añade la carne y se revuelve. Se prueba y se rectifica de picante, sal y pimienta, y se le añaden todos los ingredientes picados bien finos.

Este platazo se come con pan tostado, y se acompaña con un buen vino.

Bon apetit!

15
Abr
08

algo sin nombre

No sé qué nombre ponerle, así que esta receta no tiene nombre. Como buen estudiante que soy, a veces compro comida enlatada (fabada asturiana, escudella catalana, pote gallego). Es decir, comida en lata de la marca ‘Litoral’.

Hasta hace una semana, compraba sólo fabada asturiana, hasta que me dio por probar la escudella catalana (no la recomiendo de bote, ya que lleva pasta y la pasta está demasiado hecha y se desace en la boca) y probé también el pote gallego. Éste me interesó sobremanera y dije: ¡voy a probar a hacerlo!
Pues bien, no hice exactamente pote, ya que para ello se necesitan ingredientes que no son muy usuales en un supermercado (almenos al que yo voy). Así que para esta receta usé un paquete que viene preparado para lentejas (lleva morcilla de cebolla, chorizo, un hueso de jamón y un poco de tocino), 4 patatas medianas, 1 col, 250 gramos de alubias blancas (remojadas del día anterior) y unos tres trozos de costilla de cerdo.

Para hacerlo, muy fácil, fácil, fácil. Se pone en una olla más o menos 3 litros de agua (más o menos) y se le echan todos los ingredientes, menos la col y las patatas. Se deja que cueza todo a fuego bien lento, y se va removiendo de vez en cuando. Cuando lleve una hora hirviendo, se le echa la col, cortada finita. Dejamos que hierva 10 minutos más, y entonces echamos las patatas peladas y cortadas a trocitos. Habremos acabado de hacer la comida cuando las patatas estén en su punto, cosa que sabremos probándolas.

NOTA: Este plato es un plato que puedes congelar por raciones. Cuando quieras comer este mejunge raro, pues sacas la ración del congelador la noche anterior a comértelo, y lo metes en la nevera. De esta manera, se irá descongelando ahí con la calma durante toda la noche, y al día siguiente sólo tendrás que calentarlo en una olla.

Espero que os guste… Bon apetit!

15
Abr
08

tortilla de patatas

Voy a quejarme mucho. Muchísimo. Me quejo de las tortillas envasadas que venden en los supermercados. El otro día vi a una señora bien mayor comprando una de esas aberraciones. Y yo me pregunto: Con la de tiempo libre que debe tener esa persona… ¿Por qué coño tiene que comprar esos incomibles paquetes rellenos de “vete tú a saber qué”?
Yo he de admitir que probé una vez una mini-tortilla de esas. Puede que desde entonces la hayan mejorado, pero lo dudo seriamente. No sé si es por el huevo líquido pasteurizado que les hacen utilizar a las empresas que trabajan con huevo por higiene y “por si los microbios”, o porque realmente no saben hacer tortillas, pero no es que ese intento de tortilla estuviera muy bueno.

Allá vamos con esta receta facilísima y muy barata. Para ello necesitaremos patatas (pues más o menos 5 patatas grandes). Pelamos, lavamos y cortamos las patatas en rodajitas bien finas, las salamos al gusto y éstas se pochan en aceite bien caliente (es decir, no se fríen del todo, se dejan un pelín crudas). Una vez hecho esto, se apartan del fuego y se reservan. Cortamos cebolla bien finita (2 cebollas, por ejemplo) y las sofreímos en una sartén con aceite y una vez estén bien blandita la cebolla, se mezcla con las patatas.

En un bol, se baten 8 huevos y se añaden las patatas con la cebolla. Y aquí viene una de las partes más importantes: la sartén ha de ser antiadherente, para más facilidad a la hora de despegar la tortilla y el fuego tiene que ser el más flojo posible. Igual la tortilla tarda… una hora (por poner un tiempo así al azar), pero la verdad que prefiero una tortilla bien hecha de una hora, que no una tortilla quemada por fuera y cruda por dentro de tres minutos.

Aplicad el cuento, y haced tortillas buenísimas, que estoy seguro de que os saldrán de rechupete. Todavía me acuerdo de la primera tortilla de patatas que hice, y me salió buenísima, así que no tengáis miedo de intentarlo. Además, sale más barato que comprarla ya hecha, así que ánimos y… Bon apetit!

08
Abr
08

coliflor con queso

Aquí os explico cómo quedar bien con los comensales que tengáis, con una receta para guarnición sencillísima y a la vez deliciosa.

Para esta receta sólo necesitáis coliflor (depende los que seáis, pero media coliflor mediana suele bastar para una persona), leche, maizena, nuez moscada, pimienta, sal y el tipo de queso que más os guste (emmental suele ir perfecto).

Ponemos la coliflor lavada a cocer en una olla con agua y sal durante 7 minutos aproximadamente. Una vez hecho esto, las colocamos en una fuente de horno.

NOTA: Para que no os huela toda la casa a coliflor cuando la hirváis, poned medio limón (con cáscara y todo) dentro del agua. Esto va de maravilla, así evitáis que cuando entren los comensales sepan lo que les espera en la mesa.

Para hacer la salsa, ponemos leche en un cazo o sartén. Calculamos la medida y más o menos se echa una cucharada sopera de maizena por cada vaso de leche. Para ello, primero se disuelve la maizena en un recipiente aparte con leche fría, y luego se agrega este recipiente a la sartén con el resto de la leche. Es importante remover la mezcla en todo momento.

A la mezcla de leche y maizena se le agrega sal, pimienta y nuez moscada al gusto, y una vez espesa la mezcla se añade el queso que hayamos escogido (emmental, por ejemplo). Una vez se haya fundido todo el queso, se esparce la mezcla por encima de la coliflor. Si queréis darle un toque más de sabor, se ralla un poco de queso parmesano por encima de la mezcla, y se mete a gratinar al horno hasta que la mezcla coja un color dorado. (No os paséis, no la vayáis a quemar).

Un buen recurso rápido y barato para poder guarnecer carnes, pescados, o como primer plato.

Bon apetit!