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21
Abr
08

tarta de queso con arándanos

Jeje… Tarta… Fácil, rápida y deliciosa receta de tarta de queso. La podemos hacer sii (abreviación de si, y sólo si) tenemos a mano una montadora de nata.

Empecemos. Para esta receta, lo que necesitamos son galletas chiquilin, mantequilla, un litro de nata montada, 400 gramos de queso philadelphia, 250 gramos de azúcar, 9 hojas de gelatina y mermelada de arándanos (o incluso fresas naturales, si no os gusta la mermelada).

Vertemos un poquito de nata en un plato, y le ponemos las 9 hojas de gelatina. Lo metemos en el microondas, y cuando esté templado se mezcla todo bien mezclado con un tenedor. Tenemos que dejar que esta mezcla se enfríe del todo, pero NUNCA debe meterse en el frigorífico, ya que se endurecería y la cagaríamos (así, literalmente).

Por otra parte y mientras se enfría la gelatina, echamos en un cubo (limpio, por supuesto) el litro de nata y le damos candela a la montadora. Importante: mejor montará cuanto más fría esté la nata.

Una vez la nata esté montada, se añade el queso y el azúcar, y se sigue moviendo, para que se mezcle todo bien mezclado.

Para la base de la tarta, lo que haremos será rallar galletas chiquilin. Más o menos un paquete y medio de los que vienen dentro de las cajas (si mal no recuerdo, cada paquete trae 16 galletas, así que rallamos 24 galletas, por decir algo). Una vez ralladas, las ponemos en un bol y añadimos la mantequilla previamente disuelta en una sartén. Vamos amasando y haciendo una pasta. Si la pasta está muy seca, se añade más mantequilla fundida. Si os habéis pasado de mantequilla, se rallan encima más galletas.

Una vez llegados a este punto, todo es coser y cantar. Se cubre el fondo de un ‘algo’ (molde para tartas sería lo ideal, pero allá cada uno con sus métodos) con la masa de galleta (medio dedo de alto es suficiente), posteriormente se echa la mezcla de nata-queso-azúcar-gelatina encima de la galleta, y para terminar, se echa encima de todo la mermelada, o simplemente se cubre con rodajas de fresa. Se mete en la nevera varias horas, para que la gelatina haga su trabajo, al igual que la mantequilla.

Y una vez llegados a este punto de aquí, lo que se hace es simplemente comerse la tarta tan ancho después de una buena comida.

Bon apetit!

12
Dic
07

sabayón helado

Vamos a ver si nos concentramos en lo que toca. Vamos a hacer ahora un helado de vainilla, pero con estilo.

Ahora sí utilizaré cantidades, porque los postres son más delicados que las comidas saladas. Para hacer el postre vamos a neceistar huevos (de las dos clases, los tuyos, para batir claras, y los de la gallina, para poder hacer el helado) exactamente, seis huevos, necesitaremos también diez cucharadas colmadas de azúcar, una cucharada colmada de harina de maíz (maizena), una taza de leche normal y corriente, unos 200 gramos de crema de leche y fruta fresca (fresa, uvas, melocotón, naranja, mango o lo que queráis). Y aquí hay diversas variantes, hay quien le echa oporto, hay quien le echa martini, yo le echo vodka… Cada uno que le eche lo que le de la gana, que para eso es su sabayón.

Manos a la obra. Se separan las 6 yemas de los huevos y se mezclan con el azúcar y la maizena. Cuando tengamos una mezcla bien homogénea y cremosa, agregamos la leche “normal” (no la crema), lo pasamos por la batidora y lo ponemos en un cazo a fuego lento sin dejar de remover. Cuando espese, apagamos el fuego y dejamos enfriar. Se guarda una clara de huevo, que batiremos manualmente (quien tenga máquina, enhorabuena) con unas varillas hasta conseguir montarlas a punto de nieve. Si las montamos a mano, aparte de acabar con el brazo hecho polvo, habremos conseguido que la mezcla se enfríe lo suficiente, así que pasamos lo que teníamos en el cazo por un colador fino, para quitar posibles grumos, y lo agregamos a la clara de huevo montada.

Si veis que se baja un poco la clara, no pasa nada, es normal. Una vez que la mezcla esté fría del todo, se le agrega el licor que se haya elegido, y la crema de leche previamente pasada por la batidora. Cuando la mezcla sea homogénea, servimos en platos, o boles y ponemos a congelar.

Cuando vayamos a servirlo, cogemos un soplete de cocina, y quemamos la superfície hasta verla marrón. Le agregamos fruta fresca cortada por encima y ya tenemos un postre delicioso, con el que seguro complaceremos a los comensales (siempre y cuando no nos pasemos con el alcohol, que luego sabe mucho y no está tan bueno).

Espero que os haya gustado y… Bon apetit!

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